En el marco de las actividades de formación de Winexperts Global, se llevó a cabo una masterclass a cargo de Marcelo Chocarro, director general de Bodega Gamboa, quien compartió con los participantes una mirada integral sobre el presente y el futuro de la vitivinicultura en la provincia de Buenos Aires.
Durante la masterclass, Chocarro abordó la evolución histórica del vino bonaerense, las características de sus diferentes territorios, los desafíos agronómicos que enfrenta la producción y las nuevas oportunidades vinculadas al enoturismo, la gastronomía y la comercialización.
La jornada permitió analizar cómo una región que durante décadas tuvo limitada su actividad vitivinícola está recuperando protagonismo y construyendo nuevas propuestas alrededor del vino.
Una historia vitivinícola que vuelve a tomar impulso
La provincia de Buenos Aires cuenta con una extensa historia vinculada a la producción de vino. Según explicó Marcelo Chocarro durante la masterclass, hasta 1934 la provincia llegó a contar con aproximadamente 40.085 hectáreas cultivadas con vid.
Ese mismo año, una ley nacional modificó profundamente el escenario productivo y provocó el arranque de numerosos viñedos en distintas zonas, entre ellas San Nicolás y Bahía Blanca. La situación comenzó a cambiar décadas más tarde, cuando las restricciones fueron derogadas durante la década de 1990.
A partir de entonces, distintos emprendedores comenzaron a recuperar la actividad y a explorar las características particulares de los diferentes territorios bonaerenses.
Actualmente, la provincia representa un mercado potencial de aproximadamente 17 millones de personas, distribuidas en 135 municipios. De acuerdo con los datos compartidos durante la masterclass, más de 60 municipios cuentan actualmente con viñedos o bodegas y existen más de 100 proyectos vitivinícolas en desarrollo.
Este crecimiento no solo representa una recuperación productiva, sino también la construcción de una nueva identidad vitivinícola para la provincia.
La influencia oceánica como diferencial
Uno de los ejes centrales de la masterclass fue el análisis de los denominados vinos de influencia oceánica.
Las condiciones climáticas y geográficas de determinadas zonas bonaerenses generan perfiles diferentes a los que tradicionalmente se encuentran en regiones como Mendoza o Salta.
Chocarro explicó que los suelos arcillosos, las precipitaciones y la influencia del océano contribuyen a construir un entorno particular para el desarrollo de la vid.
En las zonas cercanas a la costa atlántica se registra una menor radiación solar y una marcada amplitud térmica, condiciones que pueden favorecer una mayor conservación de la acidez y perfiles de mayor frescura.
Entre las variedades que despiertan especial interés en estos territorios se encuentran Pinot Noir, Sauvignon Blanc, Riesling, Albariño y Chardonnay.
Más que intentar reproducir el estilo de otras regiones argentinas, el desafío consiste en comprender qué puede aportar Buenos Aires desde sus propias condiciones naturales.
El enoturismo: una transformación de la industria
Durante la masterclass, Marcelo Chocarro destacó el papel que ha tenido el enoturismo en la transformación de la industria vitivinícola argentina durante las últimas décadas.
Desde los primeros desarrollos que comenzaron a tomar forma hacia finales de la década de 1980, diferentes bodegas comprendieron que el vino podía trascender la botella para convertirse también en una experiencia turística, gastronómica y cultural.
La expansión de proyectos como los de Familia Zuccardi contribuyó a consolidar esta tendencia en Argentina.
En la provincia de Buenos Aires, un punto de referencia fue la instalación de Trapiche Costa & Pampa en 2009, seguida por el desarrollo de nuevos proyectos en distintos territorios.
Entre ellos se encuentra Bodega Gamboa, en Campana, que ha construido una propuesta donde el vino, la gastronomía y el turismo se integran en una misma experiencia.
La evolución del sector demuestra que el consumidor actual no necesariamente busca únicamente adquirir una botella. También busca conocer el lugar donde se produce, compartir una comida, participar en una actividad y construir un recuerdo alrededor del vino.
Los desafíos de producir vino en Buenos Aires
El crecimiento de la vitivinicultura bonaerense también está acompañado por importantes desafíos.
Uno de ellos es el costo de producción. Durante la masterclass, Chocarro explicó que la producción en determinadas zonas de Buenos Aires puede resultar más costosa que en regiones vitivinícolas consolidadas como Mendoza.
Entre los factores mencionados se encuentran la disponibilidad de mano de obra especializada, la necesidad de recurrir a viveros internacionales para determinadas plantas y la selección específica de clones para variedades particulares.
En el caso del Pinot Noir, por ejemplo, se destacó la utilización de clones como el 115 dentro de determinadas estrategias productivas.
A estos factores se suman los desafíos fitosanitarios. Chocarro señaló la preocupación existente en algunas zonas vitivinícolas por el impacto de productos utilizados en cultivos agrícolas cercanos, particularmente el herbicida 2,4-D, debido a su capacidad de volatilización y deriva.
La convivencia entre diferentes actividades agrícolas requiere coordinación, buenas prácticas y estrategias que permitan proteger los proyectos vitivinícolas y garantizar su desarrollo a largo plazo.
Innovar también en la forma de comercializar
Otro de los ejes abordados por Marcelo Chocarro fue la necesidad de prestar mayor atención a la comercialización y al marketing del vino.
Durante la masterclass se planteó que, si bien la industria ha realizado importantes inversiones en tecnología y equipamiento para mejorar la producción, también resulta necesario fortalecer las estrategias comerciales y la conexión con los consumidores.
El contexto internacional presenta, además, cambios en los hábitos de consumo. Las nuevas generaciones tienen una relación diferente con las bebidas alcohólicas y las políticas de salud pública también están influyendo en la percepción y el consumo de alcohol.
Frente a este escenario, la innovación comercial adquiere un papel cada vez más importante.
Chocarro compartió como ejemplo una experiencia en la que una productora vinculó su etiqueta con la astrología a través de acciones desarrolladas junto a Jimena de la Torre. La propuesta buscó conectar el vino con un universo de intereses diferente y, según lo relatado durante la masterclass, permitió comercializar rápidamente el inventario disponible.
El ejemplo refleja una transformación importante: la comercialización del vino también requiere comprender qué intereses, experiencias y emociones movilizan a los consumidores.
Crear ocasiones de consumo a través de experiencias
Una de las preguntas centrales planteadas durante la masterclass fue cómo generar nuevas ocasiones para acercar el vino a los consumidores.
En diferentes países, los festivales, eventos gastronómicos y actividades en viñedos forman parte de estrategias destinadas a integrar el vino a momentos sociales y culturales.
En Buenos Aires también comienzan a desarrollarse propuestas en esta dirección.
Chocarro presentó como ejemplo el proyecto Trotamundos, vinculado a la organización de cenas temáticas internacionales en Bodega Gamboa. La propuesta combina gastronomía, ambientación, cultura y vino para crear una experiencia diferente y atraer público hacia la bodega.
Este tipo de iniciativas plantea una perspectiva interesante para la industria: el vino puede convertirse en el punto de encuentro de una experiencia más amplia.
Bodega Gamboa y el potencial turístico de nuevos territorios
Durante la masterclass también se abordó el desarrollo de Bodega Gamboa y su expansión hacia nuevos destinos.
Además de su operación en Campana, el proyecto cuenta con presencia en Ushuaia y trabaja en una nueva iniciativa en Coronel Madariaga.
La ubicación de Madariaga resulta especialmente interesante por su cercanía con destinos turísticos como Pinamar, Cariló y Costa Esmeralda.
Esta ubicación permite pensar en una propuesta fuertemente vinculada al turismo estacional, especialmente durante el período comprendido entre diciembre y Semana Santa.
La conexión entre vino y destinos turísticos puede convertirse así en una herramienta para ampliar el público y generar nuevas oportunidades comerciales.
Venta directa y nuevos formatos
Durante el encuentro también surgieron preguntas de los participantes relacionadas con las dificultades que enfrentan las bodegas pequeñas para ingresar en las cartas de los restaurantes.
Los volúmenes solicitados, las condiciones comerciales y los plazos de pago pueden convertirse en barreras importantes para pequeños productores.
Frente a estas dificultades, Chocarro señaló la relevancia de la venta directa en finca y el comercio electrónico como alternativas para acercarse al consumidor.
Estos canales permiten establecer una relación más directa con el público y, al mismo tiempo, integrar la compra con una experiencia de marca.
También están surgiendo nuevos formatos de presentación. Los vinos en lata, por ejemplo, comienzan a ganar espacio en supermercados y otros puntos de venta, especialmente entre públicos que buscan practicidad y formatos diferentes.
Durante la masterclass se mencionaron como ejemplos Tintillo, de Santa Julia, y espumantes de Navarro Correas.
Por otro lado, los vinos sin alcohol continúan siendo un segmento de nicho, condicionado, entre otros factores, por sus costos de producción y por el desafío de desarrollar productos capaces de conservar atributos sensoriales atractivos.
Del enoturismo al oleoturismo
La expansión del turismo asociado a productos agroalimentarios no se limita al vino.
Durante la masterclass, Marcelo Chocarro destacó también el crecimiento de la producción de aceite de oliva en la provincia de Buenos Aires, que actualmente supera las 5.000 hectáreas plantadas.
Este desarrollo abre nuevas posibilidades para el oleoturismo, una actividad que puede complementar al enoturismo y contribuir a la creación de experiencias gastronómicas integradas.
La combinación de vino, aceite de oliva, gastronomía, paisaje y cultura productiva permite pensar en circuitos turísticos capaces de ofrecer al visitante una mirada más amplia sobre el territorio.
Como parte de esta tendencia, Chocarro anunció la realización de un próximo encuentro federal en Bodega Gamboa, previsto para el 24 de octubre, que incorporará mesas dedicadas al aceite de oliva.
Un territorio con nuevas oportunidades
La masterclass de Marcelo Chocarro permitió conocer diferentes dimensiones del crecimiento de la vitivinicultura bonaerense: su historia, sus características climáticas, los desafíos productivos, las nuevas estrategias comerciales y el papel cada vez más relevante del turismo y las experiencias.
Buenos Aires se encuentra en una etapa de construcción de su identidad vitivinícola. La diversidad de sus territorios, su cercanía con grandes centros urbanos y turísticos y el crecimiento de nuevos proyectos generan oportunidades para productores, profesionales, emprendedores y empresas vinculadas al sector.
Pero el desarrollo de una región vitivinícola no depende únicamente de plantar viñedos y elaborar vino. Requiere conocimiento, inversión, innovación, comercialización y capacidad para crear experiencias.
En un mercado donde los hábitos de consumo están cambiando, conectar el vino con la gastronomía, el turismo, la cultura y el entretenimiento representa uno de los grandes desafíos de la industria.
Desde Winexperts Global, continuamos generando espacios de formación y encuentro con profesionales que aportan su experiencia y conocimiento para comprender las transformaciones que atraviesa el mundo del vino.
La masterclass de Marcelo Chocarro fue, en ese sentido, una oportunidad para mirar el presente de la vitivinicultura bonaerense y, al mismo tiempo, reflexionar sobre las posibilidades que ofrece su futuro.
