Masterclass con Fernando Noriega | Enología y vinificaciones de alta gama
En Winexperts Global seguimos acercando a nuestros estudiantes a las experiencias, los conocimientos y los protagonistas de la industria vitivinícola. En esta oportunidad, tuvimos el privilegio de recibir a Fernando Noriega, enólogo de Bodega La Florita, quien compartió una masterclass dedicada a los procesos de elaboración de vinos boutique, las particularidades del terruño de Tupungato y las técnicas de vinificación que definen el estilo de esta bodega mendocina.
Durante el encuentro, los participantes pudieron conocer de cerca el trabajo que hay detrás de cada etiqueta, desde el manejo del viñedo y la selección de la uva hasta las fermentaciones, la crianza y el fraccionamiento, a través de una mirada técnica y práctica de la enología contemporánea.
Bodega La Florita: un proyecto familiar con identidad propia
Ubicada en El Peral, Tupungato, en el corazón del Valle de Uco, Mendoza, Bodega La Florita nació como un proyecto familiar de la familia Badaloni, que inicialmente había concebido la finca como un espacio de descanso. Sin embargo, durante la pandemia, aquella idea se transformó en un proyecto vitivinícola que dio origen a una bodega construida en tan solo un año.
La propiedad cuenta con una superficie total de 40 hectáreas, de las cuales 24 están destinadas al cultivo de la vid. Allí se encuentran variedades como Malbec, Cabernet Franc, Syrah, Aspirant Bouchet, Semillón y Sauvignon Blanc, que dan lugar a vinos que buscan expresar las características particulares de cada parcela.
Uno de los aspectos más destacados de la finca es su ubicación, a casi 1.000 metros sobre el nivel del mar, en una zona reconocida como el casco histórico de Tupungato. Su marcada amplitud térmica y sus suelos de origen aluvial, con abundante presencia de canto rodado, son factores fundamentales en la identidad de sus vinos.
Con una producción anual aproximada de entre 30.000 y 40.000 litros, La Florita apuesta por una elaboración a pequeña escala, en la que la selección de la materia prima y el cuidado de cada etapa del proceso son protagonistas.
El viñedo y la importancia de la cosecha
Durante la masterclass, Fernando Noriega explicó que la calidad del vino comienza mucho antes de llegar a la bodega. Por eso, en La Florita se realiza una cosecha manual en cajas de 18 kilogramos, seguida de una rigurosa selección de racimos y granos sobre una cinta.
La temperatura durante la recolección también representa un factor determinante. Noriega compartió el objetivo de avanzar hacia cosechas nocturnas, entre las 3 y las 4 de la mañana, cuando las temperaturas pueden ubicarse entre los 12 y 15 °C. Esta práctica permite recibir la uva más fresca y reducir los riesgos de oxidación, especialmente frente a las temperaturas de 30 a 40 °C que pueden registrarse durante las tardes mendocinas.
Aunque este tipo de cosecha implica mayores costos operativos, forma parte de la búsqueda de una materia prima que permita preservar las características aromáticas y la expresión de la fruta.
Vinificaciones que respetan la expresión del terruño
Uno de los ejes centrales del encuentro fue conocer cómo Bodega La Florita adapta sus técnicas de vinificación a las características de cada variedad y parcela, buscando preservar la identidad de la fruta y evitar que los procesos enológicos opaquen su expresión.
Tierra de Lechusas: frescura y expresión varietal
La línea Tierra de Lechusas incluye vinos elaborados con Semillón, Sauvignon Blanc y Malbec. En el caso de los blancos, Noriega explicó que se realiza una maceración prefermentativa en frío a 5 °C durante 24 horas, manteniendo el mosto en contacto con las pieles. Para protegerlo del oxígeno, se utiliza hielo seco, una técnica que contribuye a conservar sus características aromáticas.
Posteriormente, las uvas pasan por un prensado hidráulico y se emplean levaduras seleccionadas de origen europeo para conducir la fermentación.
En cuanto al Malbec, proveniente de la parte alta de la finca, se realiza un despalillado completo y una fermentación alcohólica tradicional en tanques de acero inoxidable. El objetivo es conseguir un vino equilibrado, con una graduación alcohólica cercana al 13 % y una expresión frutal que refleje las condiciones del viñedo.
Pequeños Lotes: innovación y trabajo con huevos de concreto
La línea La Florita Pequeños Lotes permitió profundizar en el uso de recipientes alternativos y técnicas de elaboración orientadas a obtener vinos con mayor complejidad y estructura.
Para el Malbec de esta línea, procedente de la zona baja de la finca, se utilizan huevos de concreto de 2.800 litros. Durante la fermentación se incorpora entre un 20 % y un 30 % de racimo entero, previamente pisado a pie, con el propósito de aportar estructura, cuerpo y características derivadas de la maceración carbónica intracelular.
Noriega destacó que aproximadamente el 99 % de la producción de la bodega corresponde a vinos varietales. Esta decisión responde a la intención de que cada variedad pueda expresar directamente las particularidades de su origen, sin depender necesariamente de mezclas para construir su identidad.
Pinot Noir: precisión en el control de temperatura
El Pinot Noir de Pequeños Lotes representa otro ejemplo de cómo las decisiones enológicas se adaptan a las necesidades de cada variedad.
En este caso, la fermentación se desarrolla en un huevo de acero inoxidable, con un control riguroso de la temperatura a 18 °C. El objetivo es prolongar el proceso fermentativo y evitar incrementos térmicos demasiado rápidos que puedan favorecer la aparición de aromas reducidos o sulfídricos.
Esta elaboración demuestra la importancia de comprender el comportamiento de cada variedad y de ajustar las condiciones de fermentación para preservar sus cualidades aromáticas y organolépticas.
Vito: un rosado de elaboración artesanal
Entre las propuestas de la bodega también se encuentra Vito, un vino rosado cuyo nombre rinde homenaje al hijo de ocho años del propietario.
Su elaboración se realiza en pequeños tanques de 15 litros, combinando Malbec de la parte alta de la finca y Syrah de la zona baja. A esta combinación se incorpora Pinot Noir mediante racimos enteros colocados en saquitos similares a los utilizados para preparar infusiones de té.
Esta técnica permite trabajar la maceración carbónica y contribuir a la extracción y al control del color, buscando un perfil delicado y equilibrado. Debido a su proceso artesanal y a la escala de elaboración, la producción está limitada a aproximadamente 2.000 botellas.
La crianza: madera al servicio del vino
La crianza es otra de las etapas en las que Bodega La Florita busca mantener el protagonismo de la fruta. Para ello, trabaja con fudres y barricas de roble francés de 500 litros, de la tonelería Wot Rousseau, actualmente en su tercer y cuarto uso y con tostados suaves.
El empleo de madera de varios usos permite reducir su influencia aromática y estructural, evitando que se imponga sobre las características propias de la uva. Durante este proceso, los distintos lotes se evalúan aproximadamente cada 15 días, lo que permite seguir su evolución y tomar decisiones sobre su crianza.
La bodega también cuenta con una máquina fraccionadora propia, con capacidad para embotellar entre 200 y 300 botellas por hora. Esta infraestructura facilita el fraccionamiento de partidas específicas, de acuerdo con las características y necesidades de cada vino.
La Can: la expresión de un vino de alta gama
Uno de los momentos destacados de la masterclass fue la presentación de La Can, el vino de alta gama de Bodega La Florita, cuyo nombre hace referencia al psicoanalista Jacques Lacan.
Este vino se elabora a partir de una selección estricta de uvas de la zona baja de la finca, donde se realiza un raleo que limita la producción a entre cinco y seis racimos por planta. La selección busca concentrar la calidad de la fruta y obtener una materia prima adecuada para un vino de gran complejidad.
En su proceso de elaboración se incorpora entre un 10 % y un 15 % de racimo entero, pisado a pie, y la fermentación se realiza en barricas destapadas de 500 litros. Posteriormente, el vino permanece durante 24 meses en fudres, en una crianza que contribuye a desarrollar su estructura y complejidad.
Con un precio de referencia de 50 dólares por botella, La Can representa la apuesta de la bodega por los vinos de alta gama. Durante la presentación, Noriega también compartió que el vino obtuvo 96 puntos del crítico Tapia y fue reconocido por este como el mejor vino de El Peral.
El desafío de elaborar vinos en un entorno natural
La masterclass también permitió conocer algunos de los desafíos que enfrenta la producción vitivinícola en Tupungato. Entre ellos, Noriega mencionó las contingencias climáticas asociadas al fenómeno de El Niño, las heladas tardías y las precipitaciones que, en determinadas ocasiones, pueden dificultar el acceso a la finca debido a las crecidas del arroyo seco.
Asimismo, compartió detalles sobre la elaboración del Aspirant Bouchet, una variedad de maduración tardía y con una elevada concentración de color en la pulpa. En La Florita se vinifica como varietal, procesándolo mediante técnicas propias de los vinos blancos y utilizando la madera como recurso para trabajar y equilibrar sus taninos.
Estas experiencias reflejan cómo el conocimiento del viñedo, la adaptación a las condiciones climáticas y la experimentación técnica forman parte del trabajo cotidiano de un equipo enológico.
Una experiencia que conecta la teoría con la práctica
Más allá de los aspectos técnicos, el encuentro fue una oportunidad para acercar a los estudiantes a la realidad de una bodega boutique y conocer las decisiones que intervienen en la elaboración de cada etiqueta.
Fernando Noriega compartió su experiencia profesional, explicó los criterios aplicados en cada proceso y respondió las inquietudes de los participantes, generando un espacio de intercambio en torno a la enología, la viticultura y los desafíos de producir vinos con identidad propia.
Además, extendió una invitación a conocer personalmente Bodega La Florita, donde las visitas se realizan de manera personalizada y bajo reserva previa, con la posibilidad de recorrer las instalaciones y descubrir de cerca el trabajo que se desarrolla en la finca.
Formación enológica con experiencias reales
En Winexperts Global creemos que la formación vitivinícola se enriquece cuando los conocimientos académicos se complementan con experiencias reales de la industria. Por eso, las masterclasses con profesionales en actividad son una parte fundamental de nuestra propuesta educativa.
Agradecemos especialmente a Fernando Noriega y a Bodega La Florita por compartir sus conocimientos, su experiencia y su pasión por la elaboración de vinos boutique, acercando a nuestra comunidad a las particularidades de la vitivinicultura mendocina.
La grabación de esta masterclass se encuentra disponible en el campus virtual para que nuestros estudiantes puedan volver a consultar los contenidos y profundizar en cada una de las técnicas abordadas.
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