Agustina Hanna y la nueva identidad de Ruca Malén: el vino argentino contado en capítulos

La masterclass impartida por la enóloga Agustina Hanna se convirtió en una de esas instancias donde el vino deja de ser únicamente producto para transformarse en relato, territorio y visión de futuro. A través de su recorrido profesional y su actual liderazgo en Ruca Malen, la especialista invitó a adentrarse en un universo donde la técnica enológica convive con la narrativa, y donde cada decisión en bodega responde a una idea clara de identidad.

La sesión, organizada por Winexperts Global, no fue solo una presentación de vinos: fue una clase magistral en el sentido más amplio del término, donde Agustina Hanna compartió con naturalidad y profundidad el camino de transformación de la bodega, su filosofía de trabajo y la manera en que hoy se construye uno de los portfolios más interesantes del vino argentino contemporáneo.

Una voz que guía la transformación de Ruca Malen

Desde el inicio de la masterclass, quedó claro que el eje de la experiencia era su mirada. Con una trayectoria que la llevó desde Mendoza hasta distintas experiencias internacionales, Agustina Hanna ha sido una de las responsables del actual reposicionamiento estilístico de Ruca Malen desde que asumió el liderazgo del proyecto en 2020.

Su relato no se limitó a describir procesos: explicó decisiones, criterios y búsquedas. Y en ese recorrido, permitió entender cómo una bodega con más de 25 años de historia puede reinventarse sin perder su esencia.

El vino como narrativa: la construcción en capítulos

Uno de los aportes más relevantes de la masterclass fue la explicación del nuevo sistema de portfolio de Ruca Malen, estructurado en capítulos. Una idea que, más allá del orden comercial, propone una lectura emocional y pedagógica del vino.

El Capítulo 1 representa el inicio del recorrido: vinos varietales sin paso por madera, donde la fruta es la protagonista absoluta. El objetivo es claro: vinos directos, frescos y expresivos que permitan reconocer la identidad de cada variedad en su forma más pura.

El Capítulo 2 amplía el espectro y funciona como espacio de exploración. Blancos, rosados y tintos de distintas intensidades conviven en un universo donde la madera aparece como herramienta de textura, pero nunca como eje dominante. Es aquí donde la diversidad varietal y de terruños se expresa con mayor libertad.

El Capítulo 3 es el punto más alto de interpretación del viñedo. Microvinificaciones, selecciones parcelarias y elaboraciones de precisión permiten traducir la complejidad de los distintos terroirs mendocinos en vinos de gran profundidad y carácter.

Una enología centrada en la frescura y el origen

A lo largo de la masterclass, Agustina Hanna enfatizó un cambio estilístico profundo en Ruca Malen: la búsqueda de vinos más frescos, precisos y transparentes.

Las fermentaciones a temperaturas controladas, el uso moderado de madera, el trabajo con levaduras indígenas y la incorporación de vasijas como ánforas o foudres forman parte de una filosofía que prioriza la expresión del viñedo por encima de la intervención técnica.

En este contexto, la madera deja de ser protagonista para convertirse en un recurso sutil que acompaña sin enmascarar.

Luján de Cuyo y Valle de Uco: un mapa de identidades

El trabajo en viñedo ocupa un lugar central en la construcción del estilo Ruca Malen. Con cerca de 140 hectáreas entre fincas propias y productores asociados, la bodega articula una red de terruños que dialogan entre sí.

Agrelo aporta volumen y suavidad, Las Compuertas estructura y tensión, mientras que el Valle de Uco introduce acidez, altura y precisión. Gualtallary, Altamira o Los Árboles funcionan como piezas clave en la construcción de vinos que buscan reflejar la diversidad real del paisaje mendocino.

El Malbec como espejo de diversidad

Uno de los momentos más destacados de la masterclass fue la explicación de tres expresiones distintas de Malbec dentro del Capítulo 3, que sintetizan la filosofía de la bodega.

El Malbec Infuso, proveniente de Los Árboles, se presenta como un vino de perfil fresco, herbal y floral, trabajado con técnicas de extracción delicada que buscan fluidez y tensión.

El Malbec de Ánforas, de Gualtallary, apuesta por una interpretación mineral y pura del terruño, sin intervención de madera, resaltando la textura calcárea del origen.

El Malbec Centenario, en cambio, representa la dimensión más profunda y clásica, elaborado a partir de viñedos históricos y con una crianza que aporta complejidad, sedosidad y notas más evolucionadas.

Lejos de competir entre sí, estos tres vinos construyen una misma idea desde lenguajes distintos.

Una clase magistral que fue también una invitación

Más allá de la información técnica y la descripción del proyecto, la masterclass se destacó por la forma en que Agustina Hanna transmitió su visión: cercana, didáctica y profundamente conectada con el trabajo diario en bodega.

Su manera de explicar cada decisión, cada ajuste de vinificación y cada búsqueda estilística permitió comprender no solo qué está haciendo Ruca Malén, sino por qué lo está haciendo.

En ese sentido, la sesión no solo presentó una evolución de bodega: abrió una puerta de entrada a un modo de entender el vino donde la identidad, la diversidad y la precisión conviven en equilibrio.

Una invitación, en definitiva, a leer el vino argentino desde otra perspectiva.

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